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martes, 23 de diciembre de 2014

Esplenectomía

¿Qué es?

La esplenectomía es la cirugía para extirpar un bazo dañado o enfermo.
El bazo es un órgano cuya función principal es inmunitaria. Se encarga de combatir los gérmenes y las infecciones. Aparte de la función inmunitaria, también ayuda en la filtración de la sangre.
La situación anatómica de este órgano es: en el cuadrante superior izquierdo del abdomen, por debajo de la parrilla costal.

Causas

Las causas son variadas. Entre ellas encontramos:

¿Cómo se hace?

Para comenzar se anestesia al paciente. Para ello se utiliza anestesia general. Se debe manejar con gran cuidado la cápsula esplénica ya que hay casos documentados de esplenosis, recurrencia de la PTI y aparición de síndrome de Felty.
La intervención se puede hacer mediante dos técnicas: por cirugía abierta o por laparoscopia.
La cirugía abierta: el cirujano realiza una incisión en el costado del paciente, justo por debajo de las costillas. A continuación localiza el bazo y lo extirpa. Si es necesario, se extirparán los ganglios linfáticos abdominales de la zona. Tras revisar cuidadosamente si hay sangrado, y tras comprobar que no es así, se cierra la incisión.
Mediante laparoscopia: al paciente se le realizan de 3 a 4 incisiones en el abdomen. Se introduce gas para expandirlo. A continuación, y con ayuda de los aparatos laparoscópicos, se extirpa el bazo y se suturan las incisiones. Esta técnica no es apta para todos los pacientes.

Si os interesa, podéis ver la operación en el siguiente enlace.

Riesgos

Los relacionados con la anestesia. El sangrado y la infección también pueden aparecer. Formación de hernias, abscesos pancreáticos o hepáticos, neumonía, trombosis, pseudoquiste pancreático, derrame pleural o perforación gástrica.
A largo plazo, y sobre todo en niños menores de 6 años, puede aparecer sepsis fulminante postoperatoria. Aún así el porcentaje de afectados por sepsis es del 1%.
La trombosis venosa portal postesplenectomía también aparece pero sólo en un 4.7 - 6.6% de los pacientes.

Postoperatorio

La hospitalización varía desde los 2-3 días hasta las 4-6 semanas dependiendo del tipo de cirugía que se lleve a cabo.
La mortalidad por esta intervención, exceptuando a los pacientes mieloproliferativos, es menor al 1%.
La extirpación del bazo no es incompatible con la vida. Todos los pacientes que fueron sometidos a esta cirugía llevan vidas normales, lo único es que, al retirar parte del sistema inmune, se es más propenso a sufrir infecciones. El único cuidado es la aplicación de la vacuna antigripal cada año.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Reimplante de miembros amputados

Ayer hablamos de amputaciones, sobre todo de amputaciones programadas, no traumáticas. Pero cuando estás últimas suceden, ¿qué podemos hacer?

¿Cómo llegar al hospital a tiempo?

Para comenzar deberemos conservar el miembro en un ambiente muy frío pero sin contacto directo con la fuente, para no producir quemaduras o situaciones irreversibles en las que el miembro ya no pueda ser implantado.
No se debe trasportar el miembro amputado en alcohol, formol, gasolina o cualquier sustancia que se les asemeje. La mejor forma es enrollarlo en gasas húmedas y meterlos en una bolsa de plástico. Una vez hecho eso, se introduce la bolsa en hielo para mantenerlo frío.
En cuanto al miembro residual, que ya explicamos en la entrada anterior, se debe realizar un vendaje compresivo y mantenerlo en alto.

¿Siempre se podrá reimplantar la extremidad?

Por norma general, todo miembro amputado podrá ser reimplantado. 
Sólo se incumplirá esta "norma" cuando el miembro ha sido amputado por machacamiento, aplastamiento o si el tiempo que ha transcurrido entre la amputación y la llegada al hospital para el reimplante ha sido mayor de 6 horas.

¿Cómo se realiza el reimplante?

Una vez que el paciente llega al hospital, lo consideraremos como un paciente de emergencia, por lo tanto, será necesario intervenirlo inmediatamente.
En el quirófano, y una vez anestesiado el paciente con anestesia general, se comenzará por identificar todos los vasos, tendones, nervios y demás estructuras que han de ser reconstruidas. Una vez que han sido localizadas, se suturan entre las dos partes del miembro (el amputado y el residual) con ayuda de un microscopio.
Finalmente se sutura la piel entre si.


Riesgos

Como es una cirugía considerada mayor y aunque tiene riesgos, estos no son comparables con los posibles beneficios.
Los asociados a la anestesia, la infección y el sangrado son frecuentes, como en toda cirugía. 
Esta operación es de todo o nada, de éxito o fracaso. O se consigue la total recuperación o se pierde la extremidad. 
Es necesaria la hospitalización al menos durante 1 a 2 semanas. Durante la misma, a veces será necesario transfundir sangre al paciente e incluso trasladarlo a UCI si fuera necesario.

Postoperatorio

Si la operación sale bien, será necesaria una rehabilitación intensa por parte del equipo de fisioterapia. Es posible que nunca recupere la totalidad del movimiento de la extremidad ni la total sensibilidad. 
Si usted tiene dolor, se le podrán administrar analgésicos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Amputación de una pierna

¿Qué es una amputación?

Una amputación es la extirpación de una parte del cuerpo, en nuestro caso de la pierna, ya bien sea a nivel de los dedos, del tobillo, de la rodilla o de la cadera. 
Raramente se utiliza esta última a nivel de la cadera ya que se suele evitar el problema para que no sea necesario llegar a tales extremos.

¿Por qué se debe amputar una pierna?

Las razones por las que se suele amputar un miembro son:
  • Traumatismos graves o lesiones irreparables.
  • Infección grave en la pierna que no puede ser curada, generalmente cursa con gangrena.
  • Flujo sanguíneo inadecuado en la extremidad, generalmente cursa con necrosis del tejido.
  • Tumores malignos en la pierna que deben ser extirpados.
  • Quemaduras que ocupan una gran superficie y quemaduras por frío que son muy graves.
  • Trastornos congénitos, como que una extremidad no se hubiera desarrollado igual que la otra.
  • Heridas que no sanan y que, por lo tanto, pueden terminar en infección.

¿Se necesita realmente la amputación? ¿Cuánto ha de amputarse?

La amputación siempre se realizará como último recurso de tratamiento de las causas antes indicadas.
Se suele recurrir a la amputación cuando su médico no encuentra otra solución para abordar el problema. Antes de que esto ocurra, a usted ya le tendrían que haber indicado que la amputación era una posible solución.
La longitud de pierna que se amputa nunca es una cifra fija. Esto dependerá de hasta dónde llega su problema, del estado de la pierna que quedará y de la consideración propia del cirujano experto.
Siempre se debe dejar el mayor volumen de pierna residual (pierna que queda sin amputar) de forma que esta pueda garantizar el correcto riego sanguíneo y así evitar una mala cicatrización.

¿Cómo se realiza?

Para comenzar será anestesiado. Se utilizan dos tipos principalmente de anestesia: la general que lo dormirá por completo y la epidural para dormir sólo la zona de las extremidades inferiores y la cadera.
Se suele emplear la primera ya que, como es una operación considerada mayor, el paciente puede sufrir mareos o desmayos durante la intervención.
Una vez el paciente está dormido, se realizará una incisión transversal a nivel de donde queremos amputar la pierna, por ejemplo, por encima de la rodilla.
Una vez expuesta la zona, se deberán localizar las arterias y venas principales. Cuando las tenemos localizadas, se cortan los músculos y se ligan estas arterias y venas. Se corta el hueso o huesos con ayuda de una sierra especial. Se retira el trozo de pierna que ha sido amputada y se suturan los músculos al hueso restante y las venas y arterias. Se pule el hueso que queda para evitar que corte o desgarre las estructuras adyacentes. Finalmente se sutura la piel sobrante formando un muñón. Esto sólo se realizará si no hubiera infección. Si la pierna estaba infectada, no se podrá suturar la incisión y se deberá dejar expuesta para hacer los cuidados necesarios hasta que la infección haya desaparecido y se pueda formar definitivamente el muñón.
Es muy importante este último paso ya que cuanto mejor sea el resultado final del muñón, más facilidad tendrá el paciente a la hora de utilizar prótesis.



Riesgos

Como siempre la infección, el sangrado y la reacción adversa a la anestesia están presentes. Además se puede inflamar el muñón, contractura por la flexión de la articulación de la cadera, dolor, trombosis venosa profunda o sensación del miembro fantasma.

Postoperatorio

La estancia hospitalaria puede ir desde 2 días hasta 2 semanas o más. 
Se comenzará a realizar ejercicios fisioterapéuticos para recuperar la movilidad de la pierna residual. Además puede ser necesaria la ayuda de un psicólogo para superar el impacto que causa la amputación.
Frecuentemente sentirá dolor. No se preocupe, se le administrará analgesia para que esto no suceda. Deberá realizar las curas necesarias para facilitar la cicatrización.
Puede necesitar una prótesis, esto requiere tiempo, mientras tanto debe utilizar una silla de ruedas a la que llevará tiempo adaptarse.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lobectomía del pulmón

Lóbulos de los pulmones


Los pulmones están formados por varios lóbulos. 
El derecho, al ser más grande, está formado por 3 lóbulos: el superior, el medio y el inferior. El izquierdo es más pequeño porque parte de la cavidad está ocupada por el corazón. Este pulmón está formado por sólo 2 lóbulos: el superior y el inferior.
Entonces...

¿Qué es la lobectomía?

La lobectomía es la extirpación de uno de esos lóbulos pulmonares dejando el resto del órgano intacto.
Se suele utilizar para tratar cánceres de pulmón bien localizados en sus estadíos primarios. Aunque también se utiliza para tratar infecciones que terminan en abscesos purulentos (con pus), para tratar un daño grave del pulmón, tuberculosis o enfisema pulmonar.
Nosotros vamos a tratar de explicar la lobectomía desde el punto de vista del diagnóstico de un cáncer pulmonar.

¿Sólo se realizan lobectomías para tratar un cáncer?

Esto no es cierto, no sólo se realizan lobectomías. Dependiendo del tamaño y la localización del tumor cancerígeno, también se puede recurrir a neumonectomías (extirpación total del pulmón) y resecciones en cuña (extirpación de una parte del lóbulo). Si se extirpan dos lóbulos del pulmón derecho, a esto se le llama bilobectomía.

¿Cómo se realiza el procedimiento quirúrgico?

Hay dos maneras de realizar este procedimiento: el conservador mediante toracotomía y un nuevo método llamado cirugía torácica asistida por vídeo (VATS).
Incisión para toracotomía
Si se va a realizar la toracotomía, para comenzar se anestesia al paciente. Esta anestesia ha de ser general ya que el tórax va a ser abierto por completo. Una vez el paciente está anestesiado, se abre la caja torácica por el costado del lugar en donde se va a extraer el lóbulo, a través de las costillas. 
La incisión va desde la línea media clavicular del lado afectado hasta su homónimo en el costado. Se inspecciona entonces que lóbulo será el extirpado. Una vez lo localizamos, vamos a extirparlo clampando bien las venas para no producir una gran hemorragia. Una vez se extirpa, se anastomosan los extremos sanos (esto sólo en caso de que fuera el lóbulo medial del pulmón derecho el que va a ser extraído).
Si se realiza mediante la técnica de VATS entonces las incisiones serán muy pequeñas. Mediante estas incisiones se introducirán los instrumentos necesarios para llevar a cabo la intervención. Una vez se ha separado el lóbulo que se pretende extirpar, se agranda una de las incisiones y se retira el lóbulo.


Para finalizar se colocan tubos a través de la incisión y se sutura el resto. Esto favorece el drenaje tanto de la sangre como del aire que se fuga del pulmón.

Riesgos

Los problemas relacionados con cualquier anestesia. Infección y sangrado son otros de los problemas más comunes. Si el sangrado se acumula impidiendo la ventilación se define como hemotórax, si es aire el que se acumula se denomina neumotórax. Necesidad de un respirador artificial durante una larga temporada o un colapso pulmonar. 
En casos más graves, se puede dañar algún órgano (generalmente el corazón) o producir incluso la muerte.

Postoperatorio

La estancia hospitalaria durará de 1 a 2 semanas, dependiendo del paciente y de su progreso.
Se deberá modificar la dieta, se comenzará oxigenoterapia y se comenzará con fisioterapia respiratoria para favorecer la ventilación en los lóbulos restantes. Se deberá evitar todo contacto con humo de tabaco, polvo o cualquier sustancia irritante para los pulmones.
Si a usted le envían de alta con los tubos de drenaje, el médico le indicará cómo realizar todos sus cuidados.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Hemisferectomía

Hace 11 días hablamos de un problema que afecta a muchos: la epilepsia. Aquella entrada, publicada por mi compañera Pilar, nos hablaba de uno de los métodos más utilizados para tratar la epilepsia: colocar electrones en la corteza cerebral conectado a un estimulador del nervio vago. También nos hablaba de que el primer método utilizado, sin recurrir a la cirugía, es la medicación con anticonvulsivos.
Cuando ambos métodos fallan, se tiene que recurrir a un método más complejo y con muchos más riesgos: la hemisferectomía.

¿Qué es la hemisferectomía?

Esta intervención consiste en la extirpación de uno de los hemisferios cerebrales, bien sea el derecho o el izquierdo.
Esta clase de intervención se utiliza hoy en día como un tratamiento anticonvulsivo para aquellas situaciones en las que las crisis son contínuas y diarias y no han respondido a ningún de los tratamientos anteriores. También se puede utilizar en pacientes con déficit neurológico como son la encefalitis crónica de Rasmussen o el síndrome de Sturge-Weber.
Es común en niños de entre 5 a 10 años.
Más raramente se utiliza para tratar traumatismos craneales graves.


¿Es necesario extirpar todo el hemisferio?

No siempre será necesario extraer toda la totalidad del hemisferio, a veces con sólo retirar una parte del mismo es suficiente (hemisferectomía funcional). Esto depende de la parte de cerebro que esté dañada, pero si se deja el mínimo rastro de tejido dañado, las epilepsias pueden volver a aparecer.

¿Cómo afectará la hemisferectomía al paciente?

Entre el 70 y el 85% de los pacientes, consigue que las crisis epilépticas se controlen. A esto hay que sumar un 10-20% más que mejoran su calidad de vida exponencialmente.
Ahad, tras la reconstrucción
Si hablamos de retirar la mitad del cerebro, todos pensamos que las consecuencias intelectuales y físicas serán graves. Pues bien. Está demostrado que tras esta intervención, no se pierden las funciones vitales del paciente y que, en muchos casos, la pérdida de movilidad física del lado contrario al hemisferio extraído es mínima y recuperable con fisioterapia intensiva. 
Sin embargo, sí se pierde la visión del lado contrario al extraído. Esto es así porque estamos retirando el nervio óptico.
De hecho, estudios demuestran que los pacientes tratados con esta intervención presentan un repunte en su historial académico tras la operación.
Un caso real de un paciente que ha tenido que ser intervenido por causas externas a la epilepsia es Ahad Israfil que se lesionó comprobando una pistola. En este caso la causa de la extracción fue traumática y el cráneo no puedo ser recompuesto, por lo que quedó deforme. 
Esta deformidad no es posible en los pacientes que son operados de una hemisferectomía para tratar la epilepsia ya que en estos casos, la cirugía es programada. 

Técnica quirúrgica

Desde sus orígenes, ha ido evolucionando hasta perfeccionarse. Más del 70% de los pacientes sometidos a una hemisferectomía sobreviven a largo plazo. 
La operación se realiza bajo anestesia general, con el paciente totalmente dormido y sedado. 
Se comienza rasurando la cabeza en el lado que va a ser intervenido, se pinta el campo quirúrgico las líneas de incisión. Se retira el cuero cabelludo, exponiendo el hueso. A continuación se marca el lugar donde se va a incidir en el cráneo, se corta y se retira. Queda expuesta entonces la duramadre que será retirada para así ver el cerebro.
Una vez que vemos el cerebro se marca la zona que debe ser extirpada. Se retira esa zona y se cauterizan los vasos sanguíneos para evitar una hemorragia cerebral.
Finalmente y tras colocar un drenaje, se vuelven a colocar todos los planos antes retirados (duramadre, hueso y cuero cabelludo) para acabar suturando con grapas la incisión.

Riesgos

Los asociados a la anestesia, aunque aquí preocupan más el sangrado porque puede causar una hemorragia cerebral y la infección.
Aunque los riesgos son muy importantes y muy graves, es mejor extirpar el hemisferio antes de que todo el cerebro se vea afectado por la enfermedad.

Postoperatorio

Son postoperatorios muy dolorosos. Se suele dejar el tubo de drenaje durante al menos 3-4 días y después se retira si se cree conveniente. El último día antes de retirarlo se deberá pinzar para comprobar mediante pruebas diagnósticas si existe sangrado o no.
Aparte del drenaje y la analgesia que se le prescriba al paciente, la recuperación es buena. Se necesitará fisioterapia para recuperar el movimiento y recurrir a otros profesionales para recuperar el habla si fuera necesario.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Nefrectomía por tumor renal

¿Qué es?


La nefrectomía es la extirpación, total o parcial, de un riñón.
Los tipos de nefrectomía que existen dependen de la cantidad de tejido que se extirpe. Entre ellos encontramos: nefrectomía parcial, se extirpa un trozo de riñón; la nefrectomía simple, extirpa sólo el riñón, sin extirpar las estructuras vecinas y la nefrectomía radical en la que se extirpa en riñón, la glándulas suprarrenal, los ganglios linfáticos, la grasa perirrenal y la fascia de Gerota.

Clasificación de los tumores renales

Los tumores se clasifican en la siguiente escala:
  • Tx: tumor primario que no es evaluable
  • T0: no hay evidencia de tumor primario
  • T1: tumor menor a 7cm de diámetro mayor, limitado al riñón
  • T2: tumor de más de 7cm, limitado al riñón
  • T3a: tumor que invade, aparte del riñón, a la glándula suprarrenal o la grasa perirrenal pero no la fascia Gerota
  • T3b: invasión del tumor a las venas renales o cava por debajo del diafragma
  • T3c: tumor que ha invadido la vena cava por encima del diafragma
  • T4: tumor que invade la fascia de Gerota
Los estadíos T1, T2 y T3a responden muy bien a la nefrectomía radical, siendo excelentes los resultados.

Tratamiento quirúrgico

Aunque se utiliza más de una técnica quirúrgica, la más habitual hoy en día es la laparoscopia.
Este método requiere de la anestesia general del paciente. Para comenzar, y tras estar anestesiado el paciente, se introduce CO2 en su abdomen para distenderlo. 
Se coloca al paciente recostado sobre un lado de su cuerpo, para que sea más cómodo y eficiente operarlo.
Para comenzar con el proceso en sí, se realizan de 3 a 4 pequeñas incisiones de no más de 1,2 cm de largo alrededor de la zona. Por estas pequeñas incisiones, se van a introducir los instrumentos necesarios para realizar la cirugía. 
Continuamos la operación localizando y exponemos la vena cava y el hilio renal. En el lado derecho es necesario movilizar el duodeno para poder acceder a dichas estructuras.
Se diseca la vena renal mediante suturas y se localiza, diseca y secciona la o las arterias renales. Se completa la extirpación por el polo superior, teniendo cuidado con los vasos suprarrenales. Finalmente se secciona el uréter, se disecciona la fascia de Garota y se retira el riñón por uno de los agujeros, que tendremos que alargar. Se sutura al paciente y se da por concluida la intervención. Las incisiones por las que no se sacó el riñón si no tienen más de 10 mm de longitud, no es necesario suturarlas.

Riesgos

Como siempre, existen los riesgos asociados a la anestesia. Aparte podemos encontrar infección y sangrado.
Pero además en esta clase de cirugías, se pueden producir desgarros en los vasos implicados, hematoma retroperitoneal, lesión intestinal, lesión de la aorta y en casos en los que la nefrectomía no es radical, daño de la glándula suprarrenal.
La insuficiencia renal del riñón que queda también puede suceder, así como una hernia de la herida quirúrgica.

Postoperatorio

El tiempo que va a permanecer hospitalizado, será de 2 a 7 días de media, dependiendo de la técnica utilizada y de su propia evolución.
Es común que estos pacientes tengan drenajes de la cirugía y sonda vesical. No podrá comer ni beber en unos días (generalmente 2) y después se comenzará una dieta líquida para comprobar que la tolere. Se pueden aplicar analgésicos, anticoagulantes subcutáneos y medias de compresión para evitar que se formen coágulos.


Contra el cáncer de riñón. ¡Súmate!

martes, 16 de diciembre de 2014

Quiste de Baker o quiste poplíteo

¿Qué es?


El quiste de Baker es una tumoración o bulto debida a la acumulación de líquido sinovial (líquido articular)en la zona posterior de la rodilla o región poplítea, de ahí que también conozcamos al quiste como poplíteo.
Aparece tanto en niños como en adultos sólo que en los niños es muy frecuente que desaparezca con el desarrollo.

¿A qué se debe?

Se debe a la sobreproducción de líquido sinovial por la articulación. Este exceso se va a acumular en una de las bursas (bolsas que contienen líquido sinovial y cuya función es lubricar el movimiento articular). Esta bursa suele ser la gastrocnemio-semimembranosa que se encuentra en la región poplítea, por lo que deberíamos hablar de bursitis y no de quiste.
También puede estar causado por procesos patológicos como artrosis, artritis reumatoide, desgaste del cartílago articular, rotura de menisco y lesión de los ligamentos de la rodilla.

Quiste de Baker sumergido

Síntomas

Los síntomas que se presentan son los mismos que los que se presentan en la bursitis: dolor articular, hinchazón, incapacidad parcial o total de realizar movimientos con esa articulación y fiebre; aunque también se pueden presionar vasos y nervios del hueco poplíteo, lo cual implica problemas más graves.

¿El quiste se puede romper?

Rara vez rompe, aunque no es imposible que lo haga. Es muy importante detectar correctamente los síntomas cuando se rompe el quiste. Para comenzar debemos saber si el dolor se provoca realmente por el quiste roto o si se debe a un coágulo en la pierna o trombosis venosa profunda. 
Como las manifestaciones clínicas son muy parecidas, se conoce como síndrome de pseudotromboflebitis al derrame que simula un coágulo.

Tratamiento

Existen dos tipos de tratamiento: el conservador y el quirúrgico.
El conservador trata el quiste mediante antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y ejercicios fisioterapéuticos. Es también recomendable no realizar mucho ejercicio físico con la rodilla, a excepción del realizado por el fisioterapeuta; aplicar hielo y en última estancia, realizar una punción para vaciar el líquido ahí retenido.
En los casos más graves o en los casos en que el tratamiento conservador haya fallado, se recurrirá al quirúrgico. La anestesia que se utiliza para este tipo de operaciones es variada, desde una local hasta una anestesia general que duerma por completo al paciente. Últimamente, y como puede suceder en muchos casos en la operación de la tríada de rodilla, se utiliza la anestesia raquídea. 
Este tratamiento consiste en extirpar, mediante artroscopia, el quiste. Hay que tener en cuenta que si el quiste está provocado por otra patología, deberemos tratar antes la enfermedad de base ya que sino la extirpación del quiste será ineficaz y podrá haber recidivas.
Solamente en los casos más graves de quistes muy grandes y sintomáticos, se recurrirá a la cirugía abierta, siempre y cuando la artroscópica haya fracasado.


Riesgos

Los asociados a cualquier cirugía: reacciones a la anestesia, infección, dolor, inflamación... Pero en esta cirugía en concreto, podemos provocar el daño de alguna estructura vascular o nerviosa de la zona, lo cual puede provocar daños más graves al paciente.

Postoperatorio

Es sencillo y poco doloroso. Se deberán realizar medidas como explicábamos en el tratamiento conservador: rehabilitación fisioterapéutica sobre todo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Quistes maxilofaciales

¿Qué es un quiste?

Un quiste es una cavidad patológica con contenido líquido, semilíquido o gaseoso, no originada por la acumulación de material purulento en su interior. Suele estar, aunque no siempre, revestido de epitelio.
Pueden aparecer tanto en el maxilar superior como en el inferior y en distintas zonas de los mismos.
Casi siempre se encuentran sin querer, mediante una revisión rutinaria cuando el dentista le realiza una radiografía. Hay que descartar que no sea un tumor benigno, sino un quiste ya que hay tumores que en las radiografías presentan aspectos quísticos.

Causas

Pueden provenir de infecciones latentes de dientes en mal estado, de dientes retenidos en el hueso o de estructuras embrionarias que quedaron en el interior del hueso.

¿Se debe extirparar?

Es muy recomendable extirparlos ya que crecen lenta pero progresivamente, destruyendo el hueso que los rodea.
Esto provoca una debilidad ósea de los maxilares que puede terminar en fractura patológica del hueso (sobre todo en la mandíbula) y un daño en los dientes adyacentes al quiste tales como: aflojamiento de la pieza dental, desplazamiento o reabsorción hacia el maxilar. También, si los quistes son muy grandes, pueden llegar a estructuras vecinas tales como el seno maxilar, los conductos nasales o incluso el lagrimal produciendo un lagrimeo contínuo (epífora).
Sólo está contraindicado cuando el paciente es una persona mayor y debilitada o en pacientes con enfermedades sistémicas graves asociadas.

¿Cómo se extirpan?

Normalmente estas intervenciones se realizan bajo anestesia general, utilizándose la local para biopsias de los mismos quistes.
Vista de un quiste mediante ortopantomografía
El cirujano que opera estos quistes suele ser un cirujano especializado en el ámbito maxilofacial.
La decisión de la utilización de un método quirúrgico u otro depende básicamente de los resultados de la prueba radiológica que se haya realizado al paciente y de las estructuras adyacentes implicadas por la extensión del quiste.
Aunque lo más recomendable es la exéresis o extirpación total del quiste, muchas veces por su extensión y por las estructuras que implica, no puede ser extirpado totalmente.
La enucleación o método radical es la técnica más utilizada que, abordando al quiste desde el interior de la boca, lo extirpa en su totalidad. Para aquellos más grandes, será necesario vaciarlos antes de extirparlos, así se evita la salida del contenido hacia la boca del paciente y se reduce el quiste que ya podrá ser extirpado con más facilidad, además de proporcionar una recuperación postoperatoria más favorable.
En los casos en que el quiste libera su contenido al resto del hueso, como cuando se producen fístulas o si sufrió una infección que hizo que la membrana que lo recubre se haya roto, la enucleación será más complicada y habrá que revisar todo el interior de la estructura ósea para asegurarse de que no queden restos de tejido de revestimiento. La finalidad de revisar el hueso es evitar futuras recidivas.
Tras la extirpación del quiste observaremos que se forma, normalmente, un coágulo sanguíneo que, por su organización, va a favorecer el crecimiento de nuevo del hueso. Si este coágulo no se forma y los vasos siguen sangrando es necesario aplicar una cera de hueso o una sustancia reabsorbible.


La marsupialización es un método por el cual se abre una conexión entre el quiste y la cavidad oral pudiendo suturar las paredes bucales sanas con las paredes de la membrana quística. Esto permite que el quiste detenga su crecimiento de inmediato y que el crecimiento óseo sea casi completo. Esta comunicación se mantendrá abierta durante un período de 10 a 12 meses y después se procederá a la enucleación. Esto se hace así porque después de todo ese tiempo la membrana que recubre al quiste está más engrosada y se puede retirar mejor, con menos posibilidad de daño a cualquier estructura adyacente.

Riesgos

Aunque los riesgos que presentan estos tipos de cirugías no son muchos, si pueden aparecer los relacionados con la anestesia, infecciones o sangrados. Además se puede afectar alguna estructura vecina tales como raíces sanas de los dientes o la lesión de algún nervio facial.

Postoperatorio

Se deben tener unos cuidados con la higiene bucal especiales. 
En el caso de la marsupialización, como la apertura no puede quedar expuesta al exterior, se le colocará al paciente un tapón con gasas o algún otro material. Este tapón debe ser cambiado cada 72 horas como máximo. El paciente debe estar instruido para hacer este cambio y para hacer lavados de la incisión con antisépticos.
Se tomarán analgésicos en caso de haber dolor y antibióticos si la infección es evidente.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Tríada de rodilla

Anatomía de la rodilla


La rodilla es una articulación formada por tres huesos: el fémur por arriba, la tibia por abajo y la rótula por delante.
Para sujetar y estabilizar la articulación, hay cuatro ligamentos principales: ligamento cruzado anterior (LCA) y posterior (LCP) y el ligamento lateral interior o medial (LLI) y el exterior o lateral (LLE).
Además existen unas estructuras fibroelásticas con forma de media luna cuya función es estabilizar la articulación y amortiguar el peso y los impactos. Estos son los meniscos. Hay uno interno o medial y otro externo o lateral.

¿Qué es la tríada de rodilla?

Es una de las lesiones más temidas por los deportistas de élite debido al largo tiempo de recuperación y a la dificultad que implica curarse. En ella se ven comprometidas tres estructuras esenciales de la rodilla: el LCA, el LLI y el menisco interno.
Otros nombres con los que se conoce la lesión son: "tríada infeliz", "tríada triste de rodilla", "tríada desgraciada" o "tríada maligna de O'Doughue".

¿Cuándo se produce?

Se produce cuando se decelera rápidamente o se fija la pierna semiflexionada al suelo y en posición valga forzada (hacia adentro). Después se produce la rotación externa de la tibia. Esto fuerza a los ligamentos, que se rompen. Casi siempre se acompaña de la rotura del menisco interno.
Es muy frecuente en futbolistas que deceleran rápidamente para cambiar inmediatamente de dirección. 



¿Cómo se trata quirúrgicamente?

Si el LLI no llega a romperse, es decir, sufre una lesión de grado I o II; no es necesario recurrir a la cirugía. 
En caso de que sí se haya roto, es decir, sea lesión de grado III; el único tratamiento será la cirugía.
La lesión del LCA siempre necesita ser operada, al igual que el menisco interno.
Ahora explicaremos brevemente que técnicas se utilizarán para tratar las diferentes estructuras:
El menisco interno. Se puede extirpar una parte (meniscectomía selectiva), se puede suturar o reparar. Si la resección debe ser total, se puede sustituir por un implante meniscal o por un trasplante de menisco.
Siempre es aconsejable la resección parcial del mismo ya que la total aumenta en un 700% la carga articular.
Normalmente se trasplanta el menisco. Esto puede realizarse mediante cirugía abierta o con miniartrotomía asistida por artroscopia.
En el caso del LCA se utiliza únicamente la artroscopia. Para tratarlo se utilizan autoinjertos con dos opciones: el autoinjerto hueso-tendón-hueso a partir del tendón rotuliano y el autoinjerto de tendones de la parte posterior de la rodilla (pata de ganso).
También se puede tratar con aloinjertos, es decir, con tendones que provienen de cadáveres. Esta técnica es nueva y revolucionaria pero está dando muy buenos resultados.
Lo mismo que con el LCA, el LLI se trata también por artroscopia y de la misma manera.

Parte 1 de operación del LCA si quereis ver la segunda parte visitad este enlace.

Riesgos

Como la operación se suele realizar bajo anestesia general, hay riesgos asociados a esta que pueden aparecer tras la operación.
Como son cirugías complicadas, los resultados pueden ser infructuosos. Se puede presentar inestabilidad de la rodilla, disfunción de lso ligamentos, dolor de rótula, pérdida de amplitud de movimiento, adormecimiento, infección, sangrado, formación de coágulos o lesión de vasos sanguíneos y nervios de la rodilla.

Postoperatorio

Este tipo de cirugía implica un postoperatorio complicado.
Durante las primeras semanas se deberá guardar reposo y limitar el movimiento a lo mínimo posible y siempre con muletas. Se aplicará hielo para bajar la inflamación. 
En la primera semana los ejercicios fisioterapéuticos serán muy limitados, aumentando la intensidad progresivamente hasta llegar al movimiento normal al cabo de 5 a 6 semanas.
Es imprescindible contrar con rehabilitación fisioterapéutica durante todo el postoperatorio para que se recupere correctamente la rodilla. 
Aunque se suele tardar de 1 a 2 meses en recuperarse totalmente, algunos postoperatorios pueden ser más largos.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Implante capilar

¿Qué es?

Es una intervención quirúrgica estética que supone la solución más avanzada para la recuperación del cabello. Se aplica tanto a hombres como a mujeres.
La operación consiste en recuperar el cabello propio de forma definitiva y en un sólo intento.
Es una intervención "sencilla" que no necesita hospitalización. Además el postoperatorio casi siempre es indoloro.
Hay dos tipos principales de cirugía: el microinjerto (se insertan 1 o 2 cabellos por orificio) y el miniinjerto (se insertan más de 4 por orificio).

Perfil del paciente apto

Debe de tener un área donante (área occipital y temporal) de suficiente amplitud y densidad para que así podamos obtener el número de folículos necesarios.
Es importante que el paciente sea consciente de que no volverá a tener el mismo aspecto que cuando tenía el pelo por completo, sino que será algo parecido.

Pacientes excluidos

No todos los pacientes se pueden realizar un injerto. Esto depende de los siguientes factores:
  1. La edad. Los adultos jóvenes (18-25 años) no podrán someterse a esta cirugía ya que es en esa franja de edad cuando la alopecia aún está comenzando. Esto implica que si se realiza un injerto, el pelo no se fije correctamente al cuero y pueda caer.
  2. El sexo. Los hombres suelen ser todos (o la gran mayoría) aptos para el injerto. Las mujeres en cambio sólo un pequeño porcentaje será una buena paciente para esta intervención.
  3. La extensión de la calvicie. Si la pérdida es estable, es decir, ya no cae más de lo que ya ha caído, el resultado final será mejor. Esto implica que todas aquellas personas alopécicas totales no podrán someterse a esta operación.
  4. El tipo de pelo. El cabello rizo y grueso es el que mejores resultados finales ofrece. Si una persona tiene el cabello muy débil, no podrá ser intervenido.

Alopecia areata

¿Cuándo está indicado?

Este tipo de cirugía está indicada para cualquier alopecia, sea del origen que sea (hereditaria, por quemadura, por cicatriz, areata, por stress...) y para todo aquel que desee reconstruir cejas, barba, patillas e incluso el vello de la zona púbica.

Técnica

La técnica utilizada para esta intervención es el trasplante de unidades foliculares. 
Antes de comenzar, hay que destacar que todas las intervenciones de microinjertos de pelo, se realizan bajo anestesia local más sedación.
Cada cabello se inserta en la piel en el llamado folículo piloso. Estos a su vez se agrupan y forman unidades foliculares, que van a ser extraídas por el cirujano e implantadas en la zona de calvicie. Para ello se utilizan dos técnicas:
El FUSS o Follicular Unit Strip Surgery. En esta técnica se retira una tira con folículos capilares de la zona donante para implantarlo en la zona donde se necesita el injerto. El cirujano sutura la herida para que quede fijada.
La zona que quedó sin cabello, se cubrirá con el resto del pelo del paciente y sólo se notará si se rasura.

1. Se rasura el cabello y se corta con bisturí.


2. Se extrae la tira y se sutura la herida.


3. Se analiza la tira para sacar los folículos.



4. Bajo visión microscópica se extraen los pelos.


Bocados vistos de cerca
El FUE o Follicular Unit Extraction. En esta técnica el cirujano extrae "bocados" de cuero cabelludo en los cuales se encuentra una unidad folicular. Estos pequeños bocados no dejan cicatriz. Simplemente aparece una costra al día siguiente del injerto que cae por si sola a los 10 días aproximadamente.
Mediante esta técnica, implantamos menos folículos y tardamos más tiempo en realizar la operación.

1. Se coloca un dispositivo para cortar el folículo.

2. Se extrae el folículo cortado del cuero.

3. Se realiza los


Riesgos

Tiene muy pocos. Entre ellos destacan el sangrado, la infección y la mala cicatrización de la herida. 
No hay posibilidad de rechazo ya que los cabellos son propios.

Postoperatorio

Las actividades cotidianas no se podrán retomar hasta pasadas las 72 horas. Durante los 3 primeros meses, los folículos implantados están en reposo. A partir de este momento, ya crecerán con total normalidad.
No hay que tener ningún cuidado especial. Se pueden realizar todos aquellos cuidados al cabello que realizaríamos con el que teníamos anteriormente. Se puede alisar, teñir, cortar, poner extensiones, rapar, etc.

Mitos sobre el implante capilar

Hay una serie de mitos que quizás coaccionen a los pacientes a no realizarse este tipo de intervenciones. Algunos de ellos no son ciertos y son sólo leyendas urbanas sobre el resultado final. 
Si quiere conocer más sobre ellos pinche en el siguiente enlace: Mitos y verdades.

El antes y el después 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Rinoplastia

¿Qué es la rinoplastia?

La rinoplastia es un tipo de intervención quirúrgica estética cuyo objetivo final es modificar la forma de la nariz para que esta esté proporcionada al resto de la cara.
La nariz se termina de desarrollar durante la adolescencia. Por lo tanto, es en esta etapa cuando aparecen las deformidades nasales y es cuando son menos aceptadas por el paciente.
La rinoplastia permite aumentar o reducir el tamaño de la nariz, modificar la silueta de la punta de la nariz o el tabique (septoplastia) y reducir el tamaño de las alas nasales.
La rinoplastia es la operación más numerosa dentro del conjunto de las estéticas ya que es elegida con frecuencia tanto por hombres como por mujeres.

¿Cuál es el perfil del paciente apto para una rinoplastia?

Como para toda cirugía estética, es necesario que el paciente goce de buena salud. Un buen candidato para operarse sería aquel que pretende mejorar su apariencia física y no aquel que pretende conseguir una nariz perfecta.
Además el tipo de piel, los rasgos étnicos y la edad influyen sobre la condición del paciente para poder operarse.
No se practicará la intervención hasta que la nariz esté completamente desarrollada. Esto sucede sobre los 15 años en las mujeres y un poco más tarde en los hombres.
Sólo se podrá realizar una rinoplastia a pacientes que no tengan la nariz del todo desarrollada cuando la respiración esté gravemente comprometida. 

¿Cómo se realiza la operación?

Para la cirugía de reducción, que es la más frecuente, se utilizará anestesia general o local y sedación. La elección final de la anestesia dependerá del cirujano, de la gravedad de la malformación y de la técnica que vaya a utilizar.
Este tipo de cirugías suelen terminarse en una hora.
Hay dos tipos de técnicas principales para su realización:
  1. La cerrada. En ella se realizan dos pequeñas incisiones dentro de las fosas nasales. Los instrumentos quirúrgicos que van a limar los huesos y cartílagos, se introducen por esas incisiones para llegar hasta el puente y modificarlo. En raras ocasiones serán necesarias otras dos incisiones en la parte externa del puente para terminar el pulido y colocación de las estructuras osteocartilaginosas. No deja cicatrices visibles.
  2. La abierta. En ella se exponen los huesos y cartílagos ya que la incisión se realiza en la columela (parte que separa a las dos fosas nasales). Posteriormente se retira la piel para poder acceder a los huesos con mayor facilidad. La cicatriz será imperceptible después de unos cuantos meses. Esta cirugía se reserva para los casos más graves.
Tipos de incisiones en la columela

Si lo que queremos es aumentar el tamaño nasal, deberemos injertar tejido del cuerpo del propio paciente en la zona nasal y suturar finalmente.


Si queremos remodelar la punta de la nariz, lo que realizaremos es un proceso muy similar al de la reducción (en caso de querer disminuir la punta nasal) o de aumento (si se quiere agrandar).


Si lo que queremos es modificar la apertura de las alas nasales, se extirpa una pequeña porción triangular en la junta entre las alas y el resto de la cara. Como la cicatriz queda en el surco, será imperceptible con el paso del tiempo.

Riesgos

Los asociados a cualquier cirugía (reacción adversa a la anestesia, sangrado o infección). 
Los riesgos asociados explícitamente a esta cirugía son: el entumecimiento de la piel, pequeñas cicatrices que se presentan en la zona basal de la nariz (sobre todo si se utiliza la técnica abierta o si se operan las alas nasales) y sobrecorreción o infracorreción del problema.

Postoperatorio

La mayoría de los pacientes regresan a su domicilio el mismo día de la intervención y en raros casos será necesaria la hospitalización. 
Como para realizar este tipo de intervenciones es necesario fracturar los huesos (lo cual es indoloro) se colocan férulas de hierro que sujetan la nariz en su sitio. Esto favorece la correcta cicatrización en el lugar que queríamos dejar a la nariz. Estas férulas se llevarán de 7 a 10 días.
También todos los pacientes sometidos a dichos procedimientos, será necesario que se coloquen unos tapones nasales durante los 2-3 primeros días.
Las horas siguientes a la operación se comenzará a sentir una leve inflamación que seguirá aumentando hasta provocar edemas o moratones. Es frecuente que se produzcan dolores leves de cabeza que no necesitarán analgesia. 
El edema y los hematomas (que se presentan sobre todo en los párpados) desaparecerán para cuando se pueda sacar la férula.
Cuando, al décimo día, el paciente ve su nueva nariz, suele llevarse una desilusión porque aún está algo hinchada y puede aparecer respingona en la punta. No debe preocuparse por esto ya que al duodécimo día aproximadamente, la nariz ya estará medianamente aceptable.
El resultado final de la cirugía se verá meses después de la misma.

Recomendación personal...

Como en toda cirugía estética, es necesario que esté convencido totalmente de querer realizarla. En caso contrario es desaconsejable.
Vistos los pocos riesgos que tienen este tipo de cirugías y los buenos pronósticos que se presentan, yo recomiendo a toda aquella persona que desee someterse a una rinoplastia que lo hagan.
Finalmente recordar que no siempre se pueden conseguir buenos resultados en el primer intento y que será necesario, incluso, someterse a más operaciones.