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martes, 23 de diciembre de 2014

Cirugía del Parkinson

¿Qué es el Parkinson?


Es una enfermedad que provoca el trastorno o muerte de células nerviosas de las partes del cuerpo que controlan el sistema motor. Esto conlleva a que las personas que padecen esta enfermedad tengan una pérdida del control de los movimientos. Lo síntomas más comunes de esta patología son los temblores, la lentitud de los movimientos y la rigidez de los músculos.

Gráfico que representa la incidencia de
Parkinson en hombres y mujeres a
distintas edades

¿En qué consiste la cirugía del Parkinson?

La cirugía del Parkinson se aplica cuando el tratamiento con fármacos no es suficiente para controlar los síntomas del paciente.

El objetivo de la cirugía es conseguir un mejora de los movimientos reduciendo la rigidez y los temblores, también ayudar al retroceso de la enfermedad y permitir la disminución de la cantidad de medicamentos.

Esto se consigue mediante el procedimiento quirúrgico de estimulación cerebral profunda (DBS). La DBS consiste en la implantación de electrodos en el cerebro que proporcionan una corriente eléctrica en las zonas profundas del cerebro. La corriente eléctrica del electrodo permite reforzar la actividad de las células nerviosas que se encuentran dañadas impulsando su actividad eléctrica a realizar una función normal.

El electrodo o estimulador cerebral está formado por tres partes:
  • Guía del DBS: es un alambre exterior que se inserta en la zona profunda del cerebro para que se logre la estimulación. El otro extremo de la guía irá enganchado en el interior del cráneo.
  • Cable de conexión: va por debajo de la piel desde la guía del DBS, situada en el cráneo, hasta el pecho o abdomen que es donde se localiza la batería o generador de pulsos implantable (IPG) al que se tiene que conectar.
  • IPG: es un dispositivo como el marcapasos que se coloca debajo de la piel en el pecho o en el abdomen. Este IPG es como un disco de metal que contiene una batería y un chip de computador. Se encarga de enviar los impulsos eléctricos a través del cable de conexión hasta el electrodo DBS que está implantado en el cerebro.
En esta operación se utiliza anestesia local en el cuero cabelludo y en el cráneo, por lo que solo permanecerán dormidas esas zonas. 
Antes de dar comienzo a la intervención quirúrgica se le coloca un marco metálico en la cabeza para localizar la zona en la que se le implante el electrodo. A continuación, a través de escáneres cerebrales, el cirujano decide el lugar en donde implantar el electrodo. Después se realiza un orificio en el cráneo por el cual se introduce el electrodo. Una vez que el cirujano lo haya colocado, estimulará las áreas del cerebro para cercionarse de que la colocación del dispositivo es la correcta.
Gracias a la anestesia local, el cirujano comprobará si los síntomas del Parkinson están controlados, porque si la estimulación del electrodo elimina los síntomas durante la prueba se le colocará las otras partes del dispositivo que son el neuroestimulador (IPG) y el cable de conexión. Cuando esté todo colocado, el cirujano volverá a realizar la prueba para comprobar que todo funciona adecuadamente.
En algunas ocasiones, estas dos últimas piezas no se pueden implantar en la misma intervención, de tal forma que acudirá de nuevo a quirófano en las próximas 24-48 horas.



En caso de que el resultado no sea el esperado, puede quitarse el dispositivo sin ningún problema pasando de nuevo por cirugía.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Fístula anal

¿Qué es una fístula?

Los diferentes abscesos con sus fístulas
El ano es el último tramo del tracto digestivo, por donde salen las heces al exterior. En este hay muchas glándulas secretoras que, a veces, se infectan. Precisamente la infección de estas glándulas, con su consecuente creación de pus, es a lo que llamamos absceso anal.
Una fístula es la conexión anormal entre dos partes del interior del cuerpo.
Cuando un absceso se abre al exterior debido a la ruptura de la piel perianal, pasa a llamarse fístula anal. Esta es la causa más común de la aparición de fístulas anales.

¿Qué las causa?

Como dijimos, los abscesos son la causa principal. Pero también pueden aparecer en personas que hayan sido intervenidas quirúrgicamente en la zona anal, también pueden estar causadas por procesos como la enfermedad de Crohn, enfermedades de transmisión sexual, estreñimiento, colitis ulcerosa, diarreas frecuentes, enteritis, traumatismos en la zona anal, tuberculosis o cáncer.
Es muy posible que aparezcan en personas que practiquen habitualmente sexo anal, en pacientes con hemorroides, que hayan sido intervenidos de diverculitis o de apendicitis.

Sintomatología

Los síntomas más frecuentes son:
  • Dolor a la hora de defecar en la zona en que se encuentra la fístula. Este dolor puede persistir durante horas.
  • Dolor e hinchazón alrededor del ano.
  • Hemorragias.
  • Deposiciones con contenido hemático (sangre) o purulento (pus).
  • En la zona de la fístula se palpa un bulto duro que puede estar lleno de líquido, pus o materia fecal.
  • Irritación de la zona perianal debido a las continuas secreciones.
  • Fiebre debido a la infección.


Diagnóstico

El doctor es capaz, en la gran mayoría de los casos, de diagnosticar la fístula a simple vista. Cuando esta no es visible, se realizará una endoscopia del ano que podrá estar acompañada de una resonancia magnética o una ecografía en caso de ser necesario.
Además se realizarán pruebas complementarias para determinar si la fístula está causada por otra enfermedad previa.

Tratamiento


Si su detección es precoz, cuando aún es un absceso, se puede drenar.
Cuando ya es fístula, el único tratamiento es la cirugía.
Para comenzar la operación el cirujano mide la profundidad y recorrido de la fístula, así las divide en simples y complejas. Después comienza la intervención. Esta puede realizarse de tres maneras diferentes:
  1. Por medio de la fistulotomía. La piel y el músculo que hay sobre la fístula se cortan, así nos queda un surco abierto al cual sólo habrá que realizar las curas para que cicatrice.
  2. Mediante el drenaje por medio de un dispositivo de látex que recorre el trayecto de la fístula o mediante una pequeña incisión para que cicatrice de dentro hacia fuera. Este último tipo de drenaje no es recomendable cuando la fístula atraviesa el esfínter ya que se puede causar incontinencia fecal.
  3. Una nueva técnica consiste en el llenado de la fístula con fibrina. Esta es biodegradable y sella la fístula completamente.


Riesgos

Los riesgos frecuentes, a parte de los relacionados con la anestesia, son: el sangrado e infección de la herida quirúrgica, flebitis, retención aguda de orina, inflamación del ano o dolor prolongado en la zona de aparición.
Los riegos menos frecuentes aunque más graves son: infección importante del ano y el periné, incontinencia de gases y heces, estenosis anal, reproducción de la fístula o infección nosocomial (hospitalaria).

Cuidados postoperatorios

El postoperatorio transcurre sin problemas y con escaso dolor. Dependiendo de la gravedad de la fístula, la estancia hospitalaria será necesaria o no. Sólo las más graves necesitan hospitalización.
Es recomendable no bañarse los días posteriores a la cirugía. Para preservar la correcta higiene de la zona, se podrán tomar baños de asientos siempre y cuando no superen los 5 minutos de duración.
Se podrán tomar laxantes para facilitar la defecación durante la primera semana. También se tomarán analgésicos en caso de tener dolor.
No se debe realizar ejercicio físico intenso ni cargar pesos durante las 2 primeras semanas. Además se debe seguir una dieta rica en fibra.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Enfermedad de Crohn

Hoy vamos a hablar de una enfermedad poco conocida por muchos: la enfermedad de Crohn.


Enfermedad de Crohn

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn es una enfermedad crónica autoinmune que se engloba dentro de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). Entre estas enfermedades también encontramos a la colitis ulcerosa que es muy semejante pero que tiene ciertas diferencias que iremos viendo.

¿Cómo diferenciamos a la enfermedad de Crohn de la colitis ulcerosa?

La principal diferencia que existe entre ellas es la parte del intestino que afectan. Mientras la colitis ulcerosa afecta únicamente al colon, la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo desde la boca al ano, siendo más común en el final del intestino delgado (íleon) y principio del grueso (colon). Si sólo afecta al delgado, pasa a llamarse enteritis mientras que si sólo afecta al grueso se llama colitis. A veces la enfermedad se extiende hasta la zona anal y perianal provocando patologías secundarias a la dicha. Raramente se presenta en el esófago y estómago. 
La enfermedad de Crohn afecta de forma segmentaria, es decir, se alternan las zonas afectadas de tal forma que nunca se verá la inflamación continua.
Además de por la parte que afectan, también diferenciamos el Crohn de la colitis en que la primera afecta a todas las capas del intestino, desde la más gruesa a la más delgada. La colitis por su parte no afecta a todas las capas. 
Otra diferencia entre ellas es que al observar en el microscopio una muestra de intestino afectado por la enfermedad de Crohn, esta presenta granulomas o masas esféricas.

¿Qué causa la enfermedad de Crohn?

La causa es desconocida. 
Se sospechan de factores hereditarios ya que hay estudios que demuestran que el 5% de los niños con un progenitor afectado de Crohn padecen la enfermedad. Este porcentaje se eleva hasta el 15-30% si ambos progenitores padecen la enfermedad. Aún así, la herencia no es la causa final de la aparición de Crohn.
La enfermedad se ve influida por una serie de factores tales como la dieta, los hábitos higiénicos, las infecciones, los anticonceptivos, etc. Esto se debe a que estos factores influyen sobre el sistema inmune y si se ven alterados, la inmunidad también.

Sintomatología

Los principales síntomas son la diarrea y el dolor abdominal aunque hay más síntomas (ver gráfica).
La diarrea es un gran indicador de la porción del intestino que está afectada. Si es escasa y presenta sangre, nos indica que la porción afectada es el colon. Si por el contrario es abundante, la zona de la lesión es el intestino delgado.
El dolor abdominal va a depender del lugar donde se presenta la inflamación.
Otras complicaciones secundarias son las fístulas, los abscesos, las fisuras y los pliegues en la zona anal. También aparecen en el intestino estrechamientos (estenosis), úlceras, fístulas y fisuras.

Tratamiento de la enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn afecta sobre todo a personas jóvenes comprendidas en el rango de edad de entre 15 y 30 años. 
El principal tratamiento es el farmacológico que lo que hace es remitir la enfermedad, ya que es incurable. El tratamiento se modifica frecuentemente para prolongar lo más posible la remisión. Se complementa con una dieta adecuada.

¿Cuándo es necesaria la operación?

El 75% de las personas con enfermedad de Crohn necesitarán en algún momento de su vida cirugía.
Esta cirugía puede ser electiva en los casos en que se quiera prevenir la aparición de cáncer colorrectal ya que este afecta en mayor medida a los pacientes previamente diagnosticados de Crohn.
Pero en la mayoría de casos la cirugía es programada y necesaria. Esto es así en casos de aparición de fístulas, abscesos, megacolon tóxico o cuando el tratamiento farmacológico deja de hacer efecto.
En los casos de obstrucción u oclusión intestinal, hemorragia intestinal o perforación del intestino, la intervención es urgente.

Técnicas quirúrgicas más utilizadas

En aquellos casos en que se produce una estenosis del intestino, las técnicas más utilizadas serán:

  • Resección intestinal y anastomosis. Se extrae la parte afectada del intestino y se vuelven a unir los extremos sanos del mismo. Esto puede implicar pérdidas en la absorción de nutrientes.
  • Estricturoplastia o estenoplastia. No se reseca ningún fragmento intestinal sino que se ensancha la zona en la que se encontraba la estenosis. Para ello se realiza una incisión longitudinal en la pared intestinal. Posteriormente se sutura en sentido transversal de manera que la luz del intestino, o sea, la parte que queda hacia el interior, quede más ancha.
  • Bypass intestinal. El procedimiento es básicamente igual que en el bypass coronario sólo que se realiza en el intestino. En este procedimiento, se realiza un puente con una parte de intestino sano entre el principio de la zona afectada y el final de la misma. Gracias a este puente se cicatriza la zona enferma del intestino.
En los casos de perforación, se realizaría la resección del fragmento perforado y la posterior anastomosis entre el resto del intestino sano. A veces es necesario realizar una ostomía para que la cicatrización sea correcta y rápida.
Si se presentan abscesos abdominales o rectales se realizará un grenaje del absceso. Tras drenarlo se reseca la parte afectada. El tratamiento se completa con antibióticos.
Si lo que aparecen son fístulas se realizará una cirugía que será explicada en la siguiente entrada del blog.
La última medida que aún está en desarrollo es el trasplante de intestino. Este trasplante se realizará cunado la enfermedad sea severa y sea necesario extirpar la mayor parte del intestino. 
Esta parte del sistema gastrointestinal es la encargada de la absorción de nutrientes, por lo que si no hay una gran parte del intestino, la función se verá comprometida. Para contrarrestar esta falta, se suele administrar alimentación por vía intravenosa pero esto, a largo plazo, crea problemas hepáticos graves.
Cuando se da este caso, se recurre al trasplante de intestino. A veces también se trasplanta el hígado y otros órganos implicados en la digestión.


Cuidados postoperatorios

A los enfermos de Crohn que hayan sido intervenidos quirúrgicamente se le suministrarán una serie de medicamentos, entre ellos analgésicos y antibióticos.
Se les realizarán planes de dietas que suplan el déficit que les provoque la mala absorción de los nutrientes. Además las 6-8 semanas posteriores a la cirugía la dieta será rica en fibra.
Estas medidas podrán ser temporales o permanentes dependiendo de la evolución del paciente, de la cantidad resecada, etc. Además influyen otros factores como el ejercicio físico que realice el paciente.
Se deberán realizar revisiones periódicas con el gastroenterólogo y el cirujano para valorar la evolución y la posible recaída en nuevos procesos inflamatorios.